Tres cosas, y las tres están construidas y probadas. Lo que todavía
no está, está más abajo con su nombre.
El contexto de tu negocio, guardado y versionado
Qué hacés, a quién le servís, por qué a vos y no al de al lado,
cómo hablás, lo que nunca decís, y los canales donde publicás con
su límite de caracteres.
Y lo que más importa: los hechos que se pueden afirmar,
como una lista cerrada. «Veinte años en la misma esquina»,
«repartimos en el día», «trabajamos con catorce cooperativas». Lo
que no está en esa lista, no se dice.
guardar no pisa: crea una versión nueva
Campañas, promociones y comunicaciones
Una campaña es un objetivo con fechas. Adentro van las piezas: la
promo del jueves, el aviso de la compra conjunta del mes, el correo
a los socios. Las escribís vos o se las pedís a la IA.
Cada pieza queda anotada con quién la escribió —una
persona o qué modelo— y contra qué versión de tu contexto.
la campaña recuerda con qué contexto se planificó
Nada se publica sin que una persona lo apruebe
Todo nace en borrador. No hay ningún camino automático a
«aprobado»: alguien lo lee, se hace cargo, y queda anotado quién
y cuándo.
Y una pieza con objeciones que frenan no se puede
aprobar hasta que se corrija. Esa negativa vive en la
base de datos, no en la pantalla.
quién aprobó qué, con fecha y motivo